SI TU EMPRESA FUERA UNA RED SOCIAL, ¿CUÁNTOS "LIKES" TENDRÍAS?

trabajo en equipo

Engagement. No dejamos de oír la palabra o leerla prácticamente a todas horas, y ya casi en todos los sectores.

Tenemos claro lo que es y sin embargo no tan claro cómo conseguirlo. De hecho si fuera tan fácil o estuviera tan claro no habría tantos problemas de retención de talento, de técnicas motivacionales o preocupación por la rotación de personal.

Las empresas necesitan trabajadores implicados pero, en ocasiones, los mismos trabajadores confunden implicación con explotación. Se puede entender que ambos términos, completamente opuestos, puedan llevar a confusión, sobre todo cuando hay empresas que tampoco lo tienen muy claro.

Sin embargo es necesario esa implicación por parte de los empleados, las empresas cada vez  necesitan más esa parte humana y cercana que se consigue con los propios trabajadores; ellos aportan esa familiaridad que pide el cliente y que tan frecuentemente se olvida siendo tan necesaria.

Que el trabajador se implique no es tan difícil si se tiene en cuenta que el primer punto a seguir es que hay que conseguir que se sienta como en casa, que sienta la empresa como algo positivo en su vida, no sólo como fuente de ingresos, sino como un lugar donde desarrollarse, sociabilizar e intercambiar estilos de vida. Esta es la “burda” definición de “trabajo”. 

apuntes de mejora productiva

En las siguientes líneas, se exponen las principales "causas" para que tus empleados no sólo sientan que deben implicarse sino que ellos mismos lo necesiten para sentirse mejor y desarrollarse en un amplio abanico de necesidades.

  1. Lo primero es entender que el salario no lo es todo. Se puede tener un empleado muy bien pagado, con un atractivo programa de comisiones pero hoy día el salario emocional es lo que prima. 
  2. Identificar las cualidades de cada trabajador es fundamental para desarrollar todo su potencial. No sólo como beneficio para la empresa, sino para el empleado: no hay nada que aliente más un “abandono” que un trabajo monótono y aburrido donde la persona no se sienta realizada y valorada. Pero si se detectan las competencias de cada uno y se le van asignando funciones gradualmente, distintas a lo habitual pero que impliquen (he aquí de nuevo la palabra) una motivación para el trabajador al sacarle de su rutina habitual, éste recibirá a corto-medio plazo reconocimiento por un trabajo bien hecho partiendo de la base de que la propia empresa ha detectado que él o ella son válidos para ese cometido.
  3. Cuando se incorpora a un nuevo trabajador es muy importante que sea la persona que nuestro equipo necesita: no sólo hay que tener en cuenta las competencias y aptitudes del candidato si no su personalidad y cómo ésta encajará con el resto de miembros de su equipo con los que pasará la mayor parte de día. Cuanta más afinidad haya entre ellos, mejor clima laboral se generará y más rápido se crearán lazos y sentimiento de pertenencia dentro del equipo: aumentarán las ganas de seguir trabajando en esa empresa. 
  4. Ofrecer estabilidad. No todo es un contrato indefinido. Hoy día la permanencia en un negocio no es algo que pueda tomarse a la ligera pero tampoco puede asegurarse el futuro de un trabajador, sobre todo si el futuro de la empresa no está definido. Asegúrate de que tu empresa trabaja en la marca a diario y que ofrece una imagen de consolidación y fortaleza pues, aunque se sabe que no depende al 100% de uno mismo, la buena gestión lo es todo y el 60% se deberá a como se sientan tus empleados en tu negocio.
  5. Siéntete como si el día a día de tu negocio fuera Facebook o Instagram. Pasamos gran parte del día sumergidos en internet y en las redes sociales, tenemos un alto manejo de ellas. Piensa qué acciones de tu empresa recibirían un “like” por parte de tus empleados, cuales serían las más compartidas y, por el contrario, las que levantarían una indeseable polémica. Si conviertes tu empresa en un "Facebook viviente" siendo los post funciones, tareas y nuevos retos y el desempeño y la percepción positiva de los trabajadores los likes, será cada vez más difícil que alguien no quiera estar en tu empresa.
  6. Y por último, y con el mismo grado de importancia, o quizás más: Formación. Somos la especie animal que mayor capacidad tiene de aprender y evolutivamente estamos diseñados para aprender, forma parte de nuestra estrategia de supervivencia, y como seres vivos actuamos en función de ello. Aprendemos replicando ( para muestra un bebé ), además hemos diseñado todo un complejo sistema de transmisión de la información que nos permite tener una ventaja competitiva frente al resto de especies. La llegada de las nuevas tecnologías e internet ha propiciado que la transmisión de información se multiplique exponencialmente. Por lo tanto, si aprender es vivir, no aprender es morir lentamente. Necesitamos aprender para sobrevivir, y este aspecto se refleja también en la vida laboral. A lo largo de nuestra experiencia hemos observado que un trabajador que evoluciona y aprende es un trabajador motivado. Un trabajador desmotivado es aquel que no evoluciona, que no adquiere nuevos conocimientos y su trabajo es una pura mecánica. Ese trabajador deja de percibir valor desde la empresa y deja de aportar valor a la misma. El caldo de cultivo perfecto para el desánimo y el mal ambiente de trabajo, cuya consecuencia directa es la disminución de la productividad. Como decía Derek Bok. "Si crees que la formación es cara, prueba con la ignorancia"

No es algo fácil, ni temporal, es una filosofía de empresa, una cultura empresarial a implantar como modelo de gestión. La recompensa es de las mejores que un empresario podría tener: un equipo consolidado que siente la empresa como su propia casa.

Las oportunidades no pasan, las creas.

Chris Grosser, “Chris Grosser Photography”.